¡PERSONAS, NO IDEOLOGÍAS!

Nos han ignorado demasiado. Nos han hecho creer que somos impotentes. Que no valemos. Que hagamos lo que hagamos, siempre ganarán ellos. Nos han vendido las libertades y los derechos sociales como octavillas de propaganda. Y esperan que les votemos. En su arrogancia, no contaron nunca con que nuestra paciencia tuviese un límite. No pensaron que fuésemos capaces de concebir otro mundo posible. No repararon en nuestra voluntad ni en nuestra dignidad. Jamás tuvieron en cuenta nuestra capacidad de organización.

Asistimos al colapso acelerado de nuestra sociedad. Una sociedad envenenada por el cinismo, el egoísmo, la corrupción, la desgana y la carencia de horizontes. Una sociedad donde hemos normalizado la delincuencia y condenado la honradez. Una sociedad en la que los analfabetos dirigen el país y los preparados tienen que agachar la cabeza. Una sociedad en la que la clase media, que es la que tira de él, es sistemáticamente ignorada para darles privilegios a las minorías que los políticos necesitan para asegurarse el poder. Una sociedad donde las libertades y los derechos sociales, que son sus pilares irrenunciables, ceden ante la Dictadura de lo Políticamente Correcto.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Nos preguntamos. ¿Cómo es posible que nos hayamos vendido tan fácilmente a la autocensura? ¿Cómo es posible que tengamos miedo de hablar y de decir lo que pensamos a la vez que permitimos que los radicales y quienes buscan destruir el Estado de Derecho dicten lo que tenemos que sentir? ¿Es que no existen más opciones que conservar los malos vicios o entregarse al populismo dictatorial? En el fondo sabemos la respuesta. Sabemos que nos han obligado a renunciar a nuestro deber como ciudadanos. Nuestro deber de defendernos a nosotros y a quienes queremos. Nos han convencido de que es o ellos o nada.

Pero estamos aquí. Dispuestos. Hoy. Ahora. Prestos a forjar una alternativa viable y firme. Progresista y renovadora. Engrasada por unos valores inquebrantables y un programa certero. Una alternativa que pone a las personas individuales por encima de cualquier otra consideración. Que lucha contra el clasismo, el materialismo, la mediocridad y el elitismo. Que ve la sociedad como la máxima expresión de voluntades libres, en la que el esfuerzo, el trabajo, el mérito y el valor de la personalidad prevalezcan sobre la igualación hacia abajo, la mediocridad, el rencor, el odio y el guerracivilismo de una clase política que sólo vela por su bolsillo y su poder. Una sociedad donde se recompense el trabajo y se castigue a los parásitos.
Donde quienes respeten la legalidad puedan sentirse orgullosos y pasear con la cabeza bien alta. Una sociedad libre de la tiranía administrativa y de la burocracia totalizadora. Una sociedad para ti

Es el momento
Es nuestro momento
Es tu momento

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¡PERSONAS, NO IDEOLOGÍAS!

¡PERSONAS, NO IDEOLOGÍAS!
Nos han ignorado demasiado. Nos han hecho creer que somos impotentes. Que no valemos. Que hagamos lo que hagamos, siempre ganarán ellos. Nos han vendido las libertades y los derechos sociales como octavillas de propaganda. Y esperan que les votemos. En su arrogancia, no contaron nunca con que nuestra paciencia tuviese un límite. No pensaron que fuésemos capaces de concebir otro mundo posible. No repararon en nuestra voluntad ni en nuestra dignidad. Jamás tuvieron en cuenta nuestra capacidad de organización.

Asistimos al colapso acelerado de nuestra sociedad. Una sociedad envenenada por el cinismo, el egoísmo, la corrupción, la desgana y la carencia de horizontes. Una sociedad donde hemos normalizado la delincuencia y condenado la honradez. Una sociedad en la que los analfabetos dirigen el país y los preparados tienen que agachar la cabeza. Una sociedad en la que la clase media, que es la que tira de él, es sistemáticamente ignorada para darles privilegios a las minorías que los políticos necesitan para asegurarse el poder. Una sociedad donde las libertades y los derechos sociales, que son sus pilares irrenunciables, ceden ante la Dictadura de lo Políticamente Correcto.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Nos preguntamos. ¿Cómo es posible que nos hayamos vendido tan fácilmente a la autocensura? ¿Cómo es posible que tengamos miedo de hablar y de decir lo que pensamos a la vez que permitimos que los radicales y quienes buscan destruir el Estado de Derecho dicten lo que tenemos que sentir? ¿Es que no existen más opciones que conservar los malos vicios o entregarse al populismo dictatorial? En el fondo sabemos la respuesta. Sabemos que nos han obligado a renunciar a nuestro deber como ciudadanos. Nuestro deber de defendernos a nosotros y a quienes queremos. Nos han convencido de que es o ellos o nada.

Pero estamos aquí. Dispuestos. Hoy. Ahora. Prestos a forjar una alternativa viable y firme. Progresista y renovadora. Engrasada por unos valores inquebrantables y un programa certero. Una alternativa que pone a las personas individuales por encima de cualquier otra consideración. Que lucha contra el clasismo, el materialismo, la mediocridad y el elitismo. Que ve la sociedad como la máxima expresión de voluntades libres, en la que el esfuerzo, el trabajo, el mérito y el valor de la personalidad prevalezcan sobre la igualación hacia abajo, la mediocridad, el rencor, el odio y el guerracivilismo de una clase política que sólo vela por su bolsillo y su poder. Una sociedad donde se recompense el trabajo y se castigue a los parásitos.
Donde quienes respeten la legalidad puedan sentirse orgullosos y pasear con la cabeza bien alta. Una sociedad libre de la tiranía administrativa y de la burocracia totalizadora. Una sociedad para ti.

ES EL MOMENTO
ES NUESTRO MOMENTO
ES TU MOMENTO

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